Rutas y mapas.

La Ruta Emprende Artesana es un proyecto para dar visibilidad, conectar y activar  personas, saberes y territorios. Que tiene, a día de hoy, tres grandes áreas la investigación, el método y la acción.

investigación

El origen del proyecto surge de nuestros contextos y realidades, como empresarias, qué necesidades tenemos o hemos tenido, qué obstáculos superamos, que escenarios afrontamos. A esto sumamos nuestros contextos y otros intereses. Pero sobretodo surge de la pasión por compartir lo que sabemos nos lleva a la necesidad de saber.

¿a quién le puede interesar esto que sabemos? ¿qué pasaría si transmitimos estos valores, ideas, conceptos y formas de trabajar a estas personas?

La necesidad de saber más de otros nos obliga a desarrollar una investigación constante, que alimente y se alimenta, en parte, de esas otras dos áreas del proyecto.

el método

Cómo transmitir lo que sabemos, al tiempo que provocamos el cambio que queremos. Para conseguirlo hemos pensado, diseñado y aplicado, métodos y herramientas concretas.

Pero también hemos pensado en líneas de acción y en cosas concretas. Con las que llevar a cabo ese método. Se han delimitado los formatos apropiados para los interlocutores interesantes. Teniendo en mente, siempre, a esos interesados (usuarios final del proyecto, empresarias en ciernes, colaboradores potenciales)

Hemos ensayado y corregido hasta encontrar un método con el que, nos sentimos cómodas y, conseguimos los objetivos del proyecto (dar visibilidad, conectar y activar  personas, saberes y territorios). Y de la acción concreta: visión estratégica, repensarse, dar pasos concretos, transmitir una filosofía y unos valores de trabajo, conocer nuevos conceptos para expresar nuestras realidades.

Compartir este nuevo conocimiento, adquirido por la experiencia, resulta ahora fundamental para mejorar la Acción. Pero también para el proyecto en general.

la acción.

El marco en el que se ponen en práctica esas herramientas y métodos. Ejecutar esos formatos. Que van desde la formación teórico-práctica, hasta el asesoramiento estratégico. Y con ello poner en marcha a otros, dar herramientas que empoderan, acompañar, proponer, …

Con ello sumamos experiencias y realidades a la investigación y al método.

Y con todo se generan nuevos formatos, nuevas áreas de investigación y nuevos métodos. Con todo ello trabajamos en lo que nos apasiona.

Una nit folk.

Reflexiones y auto-crítica sobre cuestiones que parecen personales, pero que tienen mucho que ver con mi oficio en construcción.

Cada año, desde hace siete, se organiza en Novelda la Nit Folk. Una iniciativa popular de gente que quieren vivir su herencia cultural. Creo que no es un intento agónico de no dejar morir una tradición, si no que se mantiene porque realmente está viva.

Sin embargo, a pesar de nuestro discurso, me parece más bien una reunión de amigos, que por ser en la calle está abierta al público, y que casualmente se hace todos los años en la sima calle. Lo que quiero decir con esto, es que los organizadores no están (no estamos) en contacto con los vecinos del barrio, por ejemplo. Mientras que nos esforzamos por invitar y alternar con los bailadores de que vienen de lejos. Que no es que esté mal, es que me parece que nos convertimos en anfitriones en casa ajena. Porque al fin y al cabo, no volvemos a pisar esa placita hasta el año siguiente.

Es decir que no se crean vínculos con el entorno de la fiesta.

Los vecinos y la Administración solo nos soportan, con mejor o peor ánimo, pero esta fiesta no forma parte de ellos, no está dentro de “un plan mayor”, ni para ellos ni, puede que tampoco, para nosotros. No es un hito en una ruta para conseguir un objetivo claro, o muchos objetivos.

En fin, que ni unos ni otros trabajamos con. Y, ni unos ni otros somos consciente de que no hay un interlocutor, ni una riqueza a generar-obtener. Nosotros, los organizadores, no nos hemos parado a pensarlo más allá de esa verbena de final del verano, que nos puede poner en el calendario de Aplecs. Y si lo hemos pensado, desde luego no nos hemos parado a comentarlo; con lo cual no ha habido cambios.

Los vecinos, no me consta que estén organizados, ni formal ni informalmente, para activar ese entorno. La Administración nunca a planteado un plan concreto para la revitalización de la zona, si tiene alguna idea o propuesta interesante, nunca se ha materializado, ni anunciado, ni planteado públicamente.

Me gustaría, que como propósito para el nuevo año deberíamos presentarnos como interlocutores ante el barrio, pero la primera duda, es ante quién, ante qué vecino/s. Y presentarnos con un discurso atractivo, incluso son una propuesta de colaboración, justificada en unos objetivos atractivos.

Proyecto cultural de iniciativa privada.

Como proposito empresarial y profesional para el nuevo año ¿debería ser capaz de diseñar un proyecto cultural de iniciativa privada? Pues, sí.

Mis dos pasiones (Historia y Comunicación) se acercan cada vez más gracias a diferentes experiencias y experimentos. Y ese acercamiento, tiene que empezar a dar frutos. tiene que llevarme a hacer posible esa especialización, tan ansiada en otros tiempos: Enclau como empresa comunicación cultural.

La clave para ir diseñando los proyectos en los que quiere trabajar, está en salir del bucle de pensar en el proyecto (idea, públicos, posibilidades), que hablaba con Ester y Laura, para centrar las acciones y los pasos a dar. Para convertirlo en una línea de negocio y no en una acción de ong.

Y todo eso sin olvidar que no queremos convertirnos en organizadores de ferias y festivales.

Continuará

el traje y las fiestas. Patrimonio

Dentro de mi proyecto de investigación-reflexión sobre la indumentaria tradicional (s.XVIII) está, como dije, el uso de esa indumentaria en el siglo XXI. Y en estos usos juegan un papel fundamental las fiestas populares en general y las locales-Patronales, en particular.

Considero que hay un eje Fiestas Locales > Traje Típico> Gestión patrimonial .

Las fiestas locales, son la expresión de la idiosincrasia y la historia viva de una localidad. Digo historia viva porque no es solo historia, son también esas tradiciones que por ser revividas año tras año evolucionan con la gente, pero no necesariamente (como la gente) revisan los orígenes y/o reflexionan sobre sí mismos. Pensar sobre haber sido en el pasado, ser ahora, querer ser en el futuro.

En conjunto estas fiestas son Patrimonio; de los locales y de los visitantes, por qué no, puesto que son usuarios. (La influencia y derechos-obligaciones de los forasteros en las fiestas de tu pueblo merece otro post). Y el traje típico, elemento de esas fiestas, también es un patrimonio en sí mismo.

Y considero que estos dos elementos están directamente vinculados con la gestión patrimonial. Gestión Patrimonial en el sentido más administrativo de la expresión, es decir desde la administración se hacen todos, o casi todos, los esfuerzos por mantener y divulgar. Pero también en el sentido más comunitario, a saber, las personas vinculadas con ese patrimonio lo usan, le dan valor, lo conservan, …

El traje típico gestionado desde la Administración. Traje típico, tradicional o regional. Más o menos riguroso con la historia o consigo mismo (queda pendiente un post sobre esas instituciones que regulan el tipismo local).

En mi localidad, como en la mayoría de las que conozco, el Ayuntamiento se hace cargo de todo o parte del coste de confeccionar el traje típico para las representantes de las fiestas. A saber, la Reina de las Fiestas (personaje que también requiere de un post aunque solo sea para identificar qué es lo que hace que una fiesta sea machista). Es decir ocho mujeres jóvenes y ocho niñas lucirán un traje típico, hecho a medida para ellas, y que queda en su poder, es de su propiedad desde el primer momento. Es también la Administración, a través de la Concejalía y/o la Comisión de turno, quien decide cuándo deben usar este traje. Y aquí viene mi primera reflexión.

Siempre he pensado, mucho antes incluso de iniciar esta investigación, que si ese traje lo pagamos todos (pq se paga con nuestros impuestos) todos tenemos que disfrutarlo ¿no?. Y ¿cómo hacemos uso de esos dieciseis traje-patrimonio todos los habitantes de una ciudad? pues viéndolo, mirándolo, puesto sobre esas chicas en todos los actos de esas fiestas. Esto que en algunas localidades es una obviedad no lo es en la mía, por eso lo digo, por eso lo he pensado siempre.

El traje típico gestionado por la comunidad. Aquí me surgen un sinfín de preguntas antes de llegar al punto “cómo se gestiona”.

En primer lugar debe ser esa comunidad la que decida cuál es el traje típico. Y para ello deberá decidir, previamente, qué criterios va a seguir, históricos, estéticos, … Y antes  tendrá que pensarse a si misma, su origen, su presente y, por que no, su futuro. Puede hacer un gran ejercicio de reflexión sobre sí misma en general, pero quizás bastaría, para este caso, una mirada a esas fiestas en particular.

Luego podrá decidir si, como dice Mª Victoria Lliceras, el traje es típico o histórico. Si vamos a ser rigurosos con los vestidos del s. XVIII, de modo que puedan considerarse recreaciones de aquel momento. O si vamos a asumir que el hecho de convertir un vestido en símbolo de una comunidad y de su historia, lo desvirtúa como “reproducción histórica” de un momento concreto, acotado en le tiempo. Y, por tanto, asumimos los añadidos e interpretaciones que se hicieron en los siglos posteriores. O si, en ese reconocer la influencia de los tiempos, decidimos que ahora “nuestro traje” es este X, como antes fue otro y que no sabemos cual será en el futuro.

También estas últimas reflexiones valen para si se opta por la reproducción histórica. Hoy decidimos que nos identificamos con los vestidos de la primera mitad del s.XVIII; pero sabemos que mañana, otros podrán seleccionar otro momento histórico.

Yo, a día de hoy, voto por lo histórico. Reconozco que en esta opción hay un deseo de viajar en el tiempo. Siento que recrear con rigurosidad los vestidos de un momento concreto, nos llevará a recrear igualmente usos y contextos, acotados a unos días del año, los de las fiestas locales u otros. He intuyo que esto es lo más parecido a ese viaje y, por tanto, es también un recurso y una excusa para conocer nuestros pasados.

 

Lo que cuesta hacer las cosas

Hacer un paralelismo entre el valor y precio de la ropa de vestir que iba encontrando en las Cartas de Pago de Dotte y el precio que hoy tendrían esas mismas piezas; fue un objetivo secundario de la investigación.

En un intento de poner en valor esas piezas, quería ponerles precio en euros. Y no sólo comparar las libras, sueldos y dineros que puede costar “un guardapíes de lanilla vert galones de or” (3L 19s) con las que puede costar “un morter de pedra amb sa ma” (8s)

Además, al publicar mi propia ropa, quería ir registrando el proceso de crear algunas piezas del vestido. Pero después de leer este post puede que me anime a contabilizar lo que cuesta, en términos económicos, realizar cada una de esas piezas.

Aunque en mi caso esas piezas las voy a ir creando siempre con ayuda y con materiales y recursos modernos (maquina de coser, …). La idea es poner en valor el trabajo de reproducción o recreación histórica. Y “calcular” el valor de aquellos vestidos.