Una nit folk.

Reflexiones y auto-crítica sobre cuestiones que parecen personales, pero que tienen mucho que ver con mi oficio en construcción.

Cada año, desde hace siete, se organiza en Novelda la Nit Folk. Una iniciativa popular de gente que quieren vivir su herencia cultural. Creo que no es un intento agónico de no dejar morir una tradición, si no que se mantiene porque realmente está viva.

Sin embargo, a pesar de nuestro discurso, me parece más bien una reunión de amigos, que por ser en la calle está abierta al público, y que casualmente se hace todos los años en la sima calle. Lo que quiero decir con esto, es que los organizadores no están (no estamos) en contacto con los vecinos del barrio, por ejemplo. Mientras que nos esforzamos por invitar y alternar con los bailadores de que vienen de lejos. Que no es que esté mal, es que me parece que nos convertimos en anfitriones en casa ajena. Porque al fin y al cabo, no volvemos a pisar esa placita hasta el año siguiente.

Es decir que no se crean vínculos con el entorno de la fiesta.

Los vecinos y la Administración solo nos soportan, con mejor o peor ánimo, pero esta fiesta no forma parte de ellos, no está dentro de “un plan mayor”, ni para ellos ni, puede que tampoco, para nosotros. No es un hito en una ruta para conseguir un objetivo claro, o muchos objetivos.

En fin, que ni unos ni otros trabajamos con. Y, ni unos ni otros somos consciente de que no hay un interlocutor, ni una riqueza a generar-obtener. Nosotros, los organizadores, no nos hemos parado a pensarlo más allá de esa verbena de final del verano, que nos puede poner en el calendario de Aplecs. Y si lo hemos pensado, desde luego no nos hemos parado a comentarlo; con lo cual no ha habido cambios.

Los vecinos, no me consta que estén organizados, ni formal ni informalmente, para activar ese entorno. La Administración nunca a planteado un plan concreto para la revitalización de la zona, si tiene alguna idea o propuesta interesante, nunca se ha materializado, ni anunciado, ni planteado públicamente.

Me gustaría, que como propósito para el nuevo año deberíamos presentarnos como interlocutores ante el barrio, pero la primera duda, es ante quién, ante qué vecino/s. Y presentarnos con un discurso atractivo, incluso son una propuesta de colaboración, justificada en unos objetivos atractivos.

Proyecto cultural de iniciativa privada.

Como proposito empresarial y profesional para el nuevo año ¿debería ser capaz de diseñar un proyecto cultural de iniciativa privada? Pues, sí.

Mis dos pasiones (Historia y Comunicación) se acercan cada vez más gracias a diferentes experiencias y experimentos. Y ese acercamiento, tiene que empezar a dar frutos. tiene que llevarme a hacer posible esa especialización, tan ansiada en otros tiempos: Enclau como empresa comunicación cultural.

La clave para ir diseñando los proyectos en los que quiere trabajar, está en salir del bucle de pensar en el proyecto (idea, públicos, posibilidades), que hablaba con Ester y Laura, para centrar las acciones y los pasos a dar. Para convertirlo en una línea de negocio y no en una acción de ong.

Y todo eso sin olvidar que no queremos convertirnos en organizadores de ferias y festivales.

Continuará

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¿vestirse a la antigua?

Investigaciones y publicaciones sobre el vestido femenino en el siglo XVIII hay muchas y muy rigurosas. Y no pretendo hacer aquí una más, con la diferencia de estar documentada en el Archivo Histórico de Novelda. Como ya dije, lo que me interesa es ver qué hay de aquellos vestidos en los de hoy.

Por tanto mis reflexiones girarán en torno a pequeños descubrimientos, al contraste entre lo típico y lo tradicional, al rigor histórico y al folklore.

Considero que esa indumentaria típica es un Patrimonio. Es un patrimonio cultural, porque al estandarizarla con el objeto de convertirla en elemento distintivo de una comunidad, pasa a ser parte de la identidad cultural de esa comunidad.

Y es patrimonio histórico en la medida en que se sustenta en el pasado de esa comunidad. El vestido del siglo XVIII le sirve de inspiración y las diferentes corrientes de pensamiento de los siglos posteriores han influido en su normalización como traje típico.

Así pues, como patrimonio que es, es susceptible de ser gestionado, y de hecho lo es. Y la primera cuestión a resolver (quizá como tesis de ese MasterDIWO) es quién tiene la autoridad para esa gestión y cómo debe hacerlo.

Indumentaria Regional valenciana.

Este es un acercamiento a la indumentaria tradicional a través de la indumentaria típica. No pretendo, pues, hacer un estudio riguroso de la indumentaria tradicional y como debería ser hoy su versión para las fiestas populares y el folklore.

El vestir de la gente sencilla del s.XVIII es el que mayoritariamente usamos cuando nos vestimos para bailar danzas regionales. Sin ser un traje típico y con aspiraciones a ser tradicional. Es decir, inspiradas en los originales y más o menos influenciados por los gustos actuales y nuestro propio bagaje acumulado en los siglos porteriores; sin olvidar la fuerte influencia del sXIX.

En esta indumentaria, la ropa Interior femenina se compone básicamente de tres piezas: la camisa, la enagua y las medias. Hay otras piezas como las cintas o ligas y el pantalón o calza interior (que no se generaliza hasta el s.XIX). Y otras que pueden ser o no interiores como el refajo, el faldellí, el jubón, … que se usan como ropa interior para abrigarse (y probablemente también para enriquecer la vestimenta) y que en ocasiones son prendas exteriores.

Me detengo en dos de las prendas básicas, la camisa y la enagua, sus nombres, materiales y usos.

La camisa, también llamada camisó o camisola, es ropa interior de día y de noche. Los materiales más comunes con que se confecciona son lino y algodón, ya que se pueden fabricar en casa y cuya materia prima es más accesible que la seda o los lienzos finos (que también se utilizan pero en menor medida). Es interesante ver como las mangas, que quedan a la vista en verano, se adornan más que el resto de la pieza e incluso se usan las telas más finas para su confección.

Las enaguas o sobresinaguas, puede usarse una o varias . Como la camisa se confecciona con materiales resistentes y caseros, lienzos de lino o estopa, o lienzos finos. Si se usan varias a las superiores se las denomina sobresinagua, como es lógico las más superiores están más adornadas y son de tejidos más finos.

Enagua para vestuario de Danses

Muestro aquí estas prendas de mi vestuario para bailar, como aficionada, danzas populares valencianas. Mi enagua, confeccionada con tela de batista, que es el tejido propio de las sábanas de hace solo unas décadas. En este caso utilicé el corte de dos sábanas bajeras que mi abuela nunca usó; en lugar de dejar la tela en el fondo del baúl. Para la camisa usé batista fina, concretamente el corte de tela que debió ser un almohadón de una cama de 1,35m de ancho.

Los adornos de estas prendas son totalmente actuales. La puntilla de las mangas de la camisa (tul bordado), aunque es de buena calidad, es de producción industrial. El bordado de la enagua es un diseño original, que no pretendía reproducir ni los adornos que en el s. XVIII se usaban para estas prendas; ni otros bordados de la época. Mi idea era adornar la enagua con mi inicial (eso sí es propio de estas prendas) y con un bordado rico, ya que no llevaría otro adorno.

Camisa, ropa interior femenina, a falta de colocar la puntilla del cuello.

Como mi madre confección las prendas y yo hice el bordado a mano; es casi una versión siglo XXI de parte de un ajuar del s. XVIII. Porque en el proceso de creación siempre estuvo presente la idea de que estas prendas se usarán en ocasiones especiales y serán heredadas algún día.

Detalle del bordado de la enagua

Para obtener información rigurosa sobre indumentaria tradicional he consultado, entre otros, el libro de Victoria Liceras Ferreres (coleccionista e investigadora) “Indumentaria Valenciana. Siglos XVIII y XIX”. Y recomiendo también estos artículos publicados en diferentes blogs:

“Algo sobre indumentaria tradicional”

“Tan ancha como larga, o más”